REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MARACAY-ARAGUA
U.E.P. C.E.D.I.
AÑO ESCOLAR: 2019-2020
AÑO: 2DO SECCIÓN A
Profesora: Yury Jiménez
Profesora: Yury Jiménez
ACTIVIDAD 03 DE ORIENTACIÓN Y CONVIVENCIA
DE SEGUNDO AÑO "A"
- Lee con atención el texto "El Origen del Día del Trabajo".
- Luego realiza un dibujo representativo al Día del Trabajador con un mensaje positivo, en una hoja tamaño carta de forma horizontal.
- El margen 1cmx1cm.
- Recuerda identificar tu trabajo con tu nombre y apellido, año y sección.
- La actividad debe ser entregada el día lunes 18 de mayo de 2020 al correo de Segundo Año 2docedi@gmail.com
El Origen del Día del Trabajo
Una
huelga sin precedentes en Chicago provocó que la reducción de horas de trabajo
fuera una realidad y eso dio origen al Día del trabajo, que se celebra el 1 de
mayo.
Albert Pearsons lo tenía claro: las 12 o 16 horas
diarias a las que él y sus compañeros eran sometidos de forma diaria en la
fábrica en que trabajaban eran inhumanas. Algunos habían llegado al grado de
enfermar, otros se quejaban de que no veían a su familia y algunos más decían
que lo percibido en dinero no justificaba tanto tiempo de creciente esfuerzo.
Prácticamente
el problema era el mismo en todo Estados Unidos: los obreros estaban sometidos
a la tiranía de los patrones. Apenas tenían tiempo para comer y descansar, ya
que el resto del día lo destinaban a estar confinados en las fábricas de las
distintas industrias que sostenían al país: ferrocarriles, acero, ganado y
madera. Albert Pearsons sabía que el trabajador debía de gozar de tiempo para
descansar, distraerse y dedicar tiempo a su familia. La lucha por los derechos
de los trabajadores estaba por comenzar.
Los
empresarios estaban seriamente preocupados ante un movimiento que tacharon de
“intolerable”, “poco patriótico” y, sobre todo, “anarquista”. Eran cerca de 400
mil obreros en paro a nivel nacional y las industrias estaba siendo afectadas
en su producción. Los trabajadores se hallaban a las puertas de sus respectivas
fábricas intentado negociar nuevos acuerdos en los que se reconociera su
derecho a una jornada laboral digna. Ciudades como Filadelfia, Milwaukee, Nueva
York, Detroit y Baltimore veían como en las calles las movilizaciones y la
tensión entre manifestantes y policías crecía de manera peligrosa.
Los
dueños de la fábrica McCormick de Chicago —donde Albert Pearsons había
conseguido una movilización sin precedentes— estaban asustados e indignados.
Estos sentimientos los llevaron a aliarse con la policía de la ciudad y tomar
una decisión aberrante: la mejor manera de frenar a los manifestantes y
devolver la paz a la fábrica era dando una severa lección. Ese mismo día la
policía abrió fuego contra los obreros, quienes a partir de esa fecha serían
conocidos como los Mártires de Chicago.
Dolidos
e indignados ante esta medida, cuatro días después los trabajadores
respondieron con idéntica ferocidad arrojando una bomba contra la policía,
resultando muerto el agente Mathias J. Degan y algunos más. Los libros de
historia conocen a este suceso como el ‘Atentado de Haymarket’. Si la tensión
ya era fuerte con esto todo empeoró. La policía detuvo a 31 sospechosos del
atentado y el 21 de junio de 1886 comenzó el juicio en su contra. Dos de ellos
fueron condenados a cadena perpetua, otro a 15 años de trabajos forzados y
cinco a morir en la horca. Se sospecha que el juicio fue manejado de manera
sucia, con la justicia comprada por los dueños de la fábrica McCormick.
Las Frases de los Ajusticiados
La
mayoría de condenados dejaron antes de morir frases para la historia sobre un
juicio que solo obedecía a intereses políticos y por sus ideas libertarias.
Estas son algunas declaraciones de cuatro de los ajusticiados:
Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista):
"Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen
porque no he cometido crimen alguno... pero si he de ser ahorcado por profesar
mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la
fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de
mi vida".
Albert Parsons (estadounidense, 39 años,
periodista. Se probó que no estuvo presente en el lugar, se entregó para estar
con sus compañeros y fue juzgado igualmente): "El principio fundamental de
la anarquía es la abolición del salario y la sustitución del actual sistema
industrial y autoritario por un sistema de libre cooperación universal, el
único que puede resolver el conflicto que se prepara. La sociedad actual sólo
vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución
social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado
por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme".
August Vincent Theodore Spies (alemán, 31 años, periodista):
"Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos
crímenes son su historia. [...] Puede sentenciarme, pero al menos que se sepa
que en el estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados por no perder la
fe en el último triunfo de la libertad y la justicia".
Louis Lingg (alemán, 22 años, carpintero. Para
no ser ejecutado se suicidó en su propia celda): "No, no es por un crimen
por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los
tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por
nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio
su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!".
Antecedentes
Hay
que destacar que mucho antes de las acciones rebeldes de Albert Pearsons, ya
desde 1874 se venía sembrando esta huelga entre los obreros de los Estados
Unidos. Fueron los trabajadores de la industria ferroviaria quienes organizaron
la primera huelga a gran escala en 17 estados de la Unión Americana, dando como
resultado el nacimiento de la American Federation Labor (AFL), un organismo que
buscaba pelear a favor de la mejora de las condiciones de trabajo para los
obreros


